Primera semana con los AirPods de Apple

AirPods

Reconozcámoslo: estamos hartos de lidiar con los cables de los auriculares.

Esos nudos gordianos que parecen formarse por voluntad propia con solo que los auriculares pasen un par de segundos en un bolsillo son capaces de enervar al más sereno pero afortunadamente los avances en tecnología inalámbrica y en miniaturización y optimización del rendimiento de las baterías acuden prestos al rescate.

Hace ya algún tiempo (alguna década, incluso) que proliferan los llamados “pinganillos Bluetooth”, pequeños auriculares intraauriculares que permiten conversar por teléfono evitando el cable de conexión con el mismo. Paulatinamente se ha mejorado la calidad de sonido y la autonomía de funcionamiento de forma que también hay ya una amplia gama de auriculares inalámbricos más orientados a disfrutar de la música al tiempo que permiten mantener conversaciones telefónicas e incluso dictar órdenes a los asistentes inteligentes de los smartphones.

Como es casi marca de la casa, Apple no ha llegado la primera a este sector pero cuando lo ha hecho ha sido con la seguridad de haber explorado el máximo de posibilidades en torno a un dispositivo a fin de ofrecer si no lo mejor al menos lo que más se aproxima a la excelencia. Así descubrimos el pasado otoño los AirPods.

En esencia se trata de sus auriculares EarPods pero sin cables. Tan simple de enunciar pero tan complicado de implementar. Resulta asombroso que en un diseño tan simple y en un espacio tan reducido haya cabido tal cantidad de tecnología. Empezando por las propias baterías, que proporcionan hasta 5 horas de uso, pero sin olvidar unos sensores infrarrojos capaces de detectar si el usuario se ha colocado los auriculares (o uno solo, pueden emplearse de manera individual) para activar o desactivar su funcionamiento. Y no nos olvidemos de los micrófonos.

Pero lo que quizá más llamó la atención cuando Apple nos presentó los AirPods es el estuche que los acompaña. Con un tamaño similar al de un encendedor Zippo (aunque algo más grueso) cumple la doble función de alojar los auriculares (son realmente muy pequeños y puede resultar demasiado sencillo perderlos) como (y aquí viene la gran sorpresa) recargar sus baterías, puesto que este estuche es al mismo tiempo una estación de carga (de algún modo hay que proporcionarles energía) y de recarga. En concreto hasta unas 5 recargas, afirman desde Cupertino, puede proporcionarse a los AirPods desde su estuche.

Este cuenta en su base con un conector Lightning, por lo que queda atrás el gran suplicio para quienes usan dispositivos Apple junto con auriculares inalámbricos de otras marcas, que al precisar de recarga mediante puerto micoUSB obligan a valerse de adaptadores o de llevar dos cables (uno para el móvil, otro para el auricular), con las consabidas molestias. Los auriculares encajan a la perfección y un sistema magnético incluso ayuda a que lo hagan.

A continuación os expongo mi experiencia durante la primera semana de uso de este chisme, avanzando un par de detalles sobre el uso que en ese periodo les he dado y mis hábitos habituales al usar auricualres:

-El uso prioritario es escuchar podcasts (85 %) y conversaciones telefónicas (15 %). Esto hace que a diferencia de alguien más interesado en escuchar música para mi la calidad de sonido sea secundaria. De hecho el 95 % del tiempo utilizo un único auricular (lo cual, en esencia, duplica el tiempo posible de uso del dispositivo).

-Al haber recibido los AirPods al final del “curso” es posible que el uso, especialmente en llamadas telefónicas, haya sido menor que en periodos más ajetreados, pero al menos esta primera semana puede ser indicativa.

Y vamos con el relato de mis experiencias:

1-Autonomía: Acabo de conectar la caja al cargador por primera vez desde hace 9 días. La batería de la caja-funda estaba al 5% pero ambos auriculares estaban al 100 % por lo que incluso podría haber aguantado un par de días más (los he usado los dos a la vez muy poco, casi siempre me pongo sólo uno). La caja-funda se ha recargado al 100 % en 1 hora.

2-Sincronización: Alguna vez les ha costado sincronizarse con el iPhone. Con el MacBook me costó Dios y ayuda que se entendiesen a pesar de que supuestamente una vez que están sincronizados con un dispositivo en el que hayas abierto sesión desde iCloud ya se conectan al instante con el resto de dispositivos en que también tengas abierta sesión con iCloud. Creo que parte de la culpa a veces puede ser de mi propia expectativa de inmediatez. Hay que tener el BT conectado (obvio), sacar el auricular de la caja (o del bolsillo, realmente no hace falta llevar la caja siempre encima, luego voy con esto), colocar el auricular en el oído y esperar a que en un par de segundos suene un tono que indica que se ha conectado o comprobar como en la pantalla del iPhone el logo del BT cambia por el de unos auriculares.

3-Utilidad del estuche: Creo que es la mejor receta para no perder los auriculares: llevarla siempre encima facilita guardarlos en su sitio cuando te los quitas. En el bolsillo abulta poquísimo (incluso en verano con bermudas y pantalones cómodos y ligeros) así que no es una molestia llevarlos ahí guardados. Se trata de un estuche para guardarlos con batería de recarga incorporada así que podrías llevar uno o los dos auriculares en un bolsillo, pero realmente abultan tan poco que puede ser muy fácil llegar a perderlos con ese sistema, y para lo que valen (puedes comprar auriculares sueltos por 79 €… ¡más vale no perderlos!) creo que es más práctico usar siempre la funda o ser muy disciplinado reservando, por ejemplo, el bolsillo de la calderilla en los pantalones para guardarlos siempre ahí. En ese plan puedes dejar el estuche en el despacho o el coche como estación de carga, llevarte uno de los auriculares en el bolsillo y cuando regreses, si está bajo de batería, lo cambias por el otro y eso te garantiza que pases días (MUCHOS días) sin tener que preocuparte de buscar un enchufe.

4-Comodidad: Esto siempre va a depender de la oreja de cada uno pero yo los encuentro incluso más cómodos que los EarPods. Creo que no hay diferencias notables en el diseño de la pieza… puede ser porque la ausencia de cable evite ciertos tirones. Para mi comodísimos. No los he probando corriendo por lo que no sé si con cuatro trotes tenderán a caerse, pero teniendo en cuenta que el sudor habitualmente asociado a la práctica deportiva de cierta intensidad suele terminar perjudicando los auriculares no me parece buena idea someter a ese trato unos AirPods. En mi caso, por comodidad y seguridad, no uso auriculares al correr, simplemente coloco el móvil en una funda de brazo con los altavoces orientados hacia arriba (es decir, coloco el móvil “cabeza abajo” en la funda) y escucho música o podcasts sin quedar acústicamente aislado. Pero allá cada cuál.

5-Calidad del sonido: Tengo que probarlos más con música, realmente casi todo lo que he escuchado con ellos han sido podcast (además de llamadas, luego voy con esto) y como es el uso casi exclusivo que le doy a los auriculares, para mi basta. Dejo para próxima semanas las pruebas más detalladas con música (y usando los DOS auriculares) y aquí supongo que es donde puede estar la pega para los que busquen la máxima calidad de sonido. Pero es que creo que aunque suenan mucho mejor que cualquier otro pinganillo BT de los que he probado alguna vez, quizá los melómanos más que este tipo de auriculares deban buscar no los intraauriculares sino los tradicionales, “tipo DJ”, digamos. Bien inalámbricos o incluso prescindir del BT y decantarse por el cable. También me da que por los 179 € que cuestan los AirPods debe haber auriculares inalámbricos no intraauriculares de gran calidad. Pero no caben en el bolsillo de la calderilla ni tienes una semana de autonomía 😉

6-Factor estético: Quedan raros. Para qué buscar excusas. Si llevas sólo uno no llaman mucho la atención porque resulta muy evidente que es un pinganillo BT… pero cuando llevas los dos (yo no he visto aún a nadie por la calle con unos) da una sensación muy muy rara: parece que te has olvidado los cables del auricular en casa. Pero claro, vaya yo caliente…

7-Uso en llamadas de móvil: Para mi el resultado es indistingible de los EarPods en cuanto a calidad de sonido entrante, pero creo que sí mejora bastante la calidad de sonido de la voz que captan, lo que mejora la experiencia de nuestro interlocutor.

8-Utilización con Siri: Uso poco Siri y la verdad es que tengo q empezar a aprovecharlo más ahora que siempre llevo los datos conectados (antes, con el iPhone 4S, sólo conectaba los datos cuando necesitaba consultar algo en Internet) y que con los AirPods es más fácil dictar órdenes sin sacar el móvil del bolsillo. Curiosamente funciona mejor que con los EarPods cuando pido a Siri que suba o baje el volumen o, sobre todo, cuando le pido “activa Podcasts” + “dale al play”, cosa que con los EarPods pasa completamente de obedecer. Misterios sin resolver.

9-Relación precio que pagas/producto-servicio que obtienes: Aunque estoy contentísmo con ellos realmente no me los hubiera comprado salvo que me sobrase la pasta. Es un capricho demasiado caro, te puedes comprar una docena de auriculares de cable normales y ya va en cada uno valorar el tiempo que pierdes enrollando cables y deshaciendo la madeja que sacas del bolsillo. Todo eso con los AirPods pasa al olvido pero claro, no todo el mundo ve razonable olvidarse de esos minutos acumulados que pierdes a lo largo de la semana a cambio de 179 €. Salvo desahogada solvencia económica es el capricho ideal para acumular unas cuantas tarjetas de regalo de Apple (cumple, santo, Navidad, Reyes… familia, amigos, compañeros de trabajo… hay tarjetas de varios precios… es cuestión de planificar un poco) y no soltar más de 100 € por el chisme, si me apuras hasta 50 € de tu propio bolsillo seria lo razonable. A cambio, y si no eres MUY exigente con la calidad de sonido, quedarás más que satisfecho. En mi caso ha sido esta estrategia de las tarjetas de regalo la “culpable”. Bueno, y que estoy ya de cables hasta…

10-Plazo de entrega: Supuestamente en estos últimos días han confirmado en el entorno de Apple que han solucionado los largos plazos de entrega de los AirPods (6 semanas de media, a mi me anunciaron 5 semanas de espera y finalmente llegaron en 4), así que hay que olvidarse de la prisa si quieres unos. Si además no quieres gastar mucho dinero de tu bolsillo y optas por dejar caer a amigos/familiares/compañeros de trabajo lo de las tarjetas regalo de Apple toca planificar calendario.

 

Conclusiones:

Si no eres MUY exigente con la calidad de sonido y el dinero no es problema (ejem-tarjetas de regalo Apple-ejem) son una compra magnífica por la gran comodidad de uso y la independencia del enchufe que proporcionan en colaboración con el estuche-estación de recarga, donde son imbatibles con respecto a la competencia.

Y como observación final: tenerlos en la mano y usarlos, como ha sucedido en ocasiones anteriores con otros productos Apple, transmite la sensación de estar ante un producto proveniente del futuro. Los de Cupertino han vuelto a hacerlo.

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