Teclado inalámbrico plegable 1byOne: bueno, bonito y barato

 

 

El mundillo de los teclados inalámbricos resulta inabarcable, sencillamente.

Hay modelos específicos para ordenadores de sobremesa, otros para usar con televisores inteligentes (muchos incluyen superficie táctil a modo de touchpad) y luego llegamos a los destinados a servir de complemento dispositivos móviles, que tienen sus propias categorías.

Desde los que se enfocan al tablet y sirven también de carcasa o funda a los que apuestan indistintamente por tabletas o smartphones con un formato plegable. Y aquí también encontramos nueva clasificación en función del tipo de plegado: en tres o en dos partes.

Esta última (¡por fin!) es la categoría en la que encaja 1byOne, el teclado que he estado probando estos días como accesorio de un iPhone 7 Plus y del que me he animado a compartir con vosotros mis impresiones.

Se trata de un dispositivo que se diferencia de la gran mayoría de modelos de la competencia por ofrecer un aspecto de cierto lujo gracias al empleo de un material de tacto casi aterciopelado. Además, y para tratarse de un teclado orientado a trabajar en superficies potencialmente reducidas y frente a un dispositivo móvil de tamaño contenido, el fabricante ha optado por ofrecer un diseño ergonómico en el que cada mitad dispone las teclas con un cierto ángulo que teóricamente facilita la posición de las muñecas. Una comodidad a la que realmente hay que acostumbrarse dado que la norma imperante es la de la cuadrícula perfectamente orientada en 90º de casi todos los qwerty que en el mundo son, o al menos de los que solemos tener a nuestro alcance.

Empecemos por la necesidad de un teclado inalámbrico plegable para colocarlo junto a un teléfono móvil. Sólo si hay que redactar textos de considerable longitud puede plantearse esta compra pero incluso si se trata de textos de longitud media puede resultar más conveniente extender la reducida superficie que ofrece un smartphone, incluso uno del tamaño del iPhone 7 Plus. Estamos ya ante móviles con la potencia de ordenadores por lo que para algunos usuarios con necesidades muy concretas puede ser una alternativa para dejar el portátil e incluso el tablet en casa.

Total, el móvil lo llevamos siempre encima y se trataría únicamente de añadir el teclado, que en este caso es compatible con todo tipo de entornos (Windows, Mac, iOS y Android).

En mi caso hace ya casi una década pude utilizar uno de los primeros modelos de phablet, o tal vez de tablet con funciones de llamada telefónica de voz, el Samsung Galaxy Tab 2 de 7 pulgadas, un antecedente por tamaño de otro dispositivo que empleo habitualmente, el iPad Mini, aunque por entonces el grosor del dispositivo de la marca surcoreana era demasiado como para llevarlo con la misma comodidad que al actual tablet pequeño de Apple. Y desde luego era completamente aparatoso colocárselo en la cara para llamar por teléfono de manera que el manos libres (con o sin cable) era obligado.

Con todo lo peor es que la utilización como móvil era incompatible con la costumbre de pasar más de 15 horas alejado de un enchufe por lo que al final terminabas llevando un móvil no inteligente en el bolsillo del pantalón y un pequeño macuto (o los bolsillos grandes de una chaqueta o abrigo) cargados con el tablet y el teclado inalámbrico que en aquel momento conseguí, de muy buena factura, excelente tacto, longeva autonomía y tamaño en consonancia con la capacidad miniaturizadora de por entonces.

Los tiempos han cambiado y afortunadamente para bien. Aunque ahora los móviles sean cada vez más grandes también son cada vez más capaces, potentes… y livianos, a pesar incluso de su pantalla que llega a acomodarse con complicaciones en algunos bolsillos.

Esto nos lleva a una de las señas de identidad del teclado 1byOne: su escaso peso. Realmente casino se tiene la sensación de llevar algo dentro del bolsillo que llegue a molestar.

El escaso grosor que ha conseguido el fabricante también hace que si cabe en el bolsillo tampoco sea una molestia. Por tanto los mayores inconvenientes de acarrear un teclado inalámbrico quedan descartados. Porque incluso si toca llevarlo en la mano tiene unas dimensiones que lo facilitan, bien en solitario o junto a un phablet o tablet.

Solventada la cuestión del acarreo, lo ponemos en marcha. Realmente pocas veces he visto sincronización tan sencilla y rápida. Para emparejarlo la primera vez hay que abrir el teclado y apretar dos teclas, el dispositivo con el que vayamos a emplearlo (con el Bluetooth conectado, obviamente) lo detectará al instante y en cuanto lo seleccionemos quedarán vinculados. Desde ese momento  en adelante bastará abrir y cerrar el teclado para poder utilizarlo en el dispositivo. Punto. En apenas el tiempo necesario para abrir el teclado y colocar los dedos en la pantalla se puede comenzar a teclear.

El tacto de las teclas es sólido y fiable. Había mencionado antes la calidad del plástico exterior pero también el que conforma las teclas resulta agradable al tacto, preciso y curiosamente hace creer que estamos ante un producto más caro de lo que cuesta.

Y es que quizá la razón más importante para hacerse con el 1byOne es que cuesta únicamente $20 (30 € puesto en casa con gastos de envío en dos días). Digamos que es un “error” que puede uno permitirse antes de valorar otras opciones muy similares pero más caras, como un modelo de Microsoft que cuesta $69 y que realmente se parece mucho  salvo porque opta por el diseño tradicional “no ergonómico” y es algo más grueso (punto de penalización en portabilidad) y ancho (punto a favor en usabilidad).

Es posible que este último modelo pueda ofrecer algunas prestaciones o características que superen al primero, pero… ¿está justificado gastar más del triple? Esto es algo que deberá valorar el usuario, entre otras cosas teniendo en cuenta que realmente necesite un teclado de este tipo, que no le importe el gasto o que le sea más incómodo el teclado “ergonómico”.

Por el tiempo de uso aún no he podido valorar la autonomía de la batería del 1byOne (promete 40 horas de trabajo continuo, 30 días en espera) pero el de Microsoft no ofrece nada muy diferente de modo que no puedo más que recomendar este teclado inalámbrico a quien pueda necesitarlo pero también animo a probarlo a quien por trabajo u ocio no requiera de este periférico pero considere que puede serle de utilidad aunque sea sólo en algunas ocasiones.

Ese atractivo y casi irresistible precio puede ser el argumento definitivo para quien no vería justificable gastar una cantidad más elevada en un producto “de marca” (Microsoft, Logitech…) y en el caso de desconfiar de alternativas más asequibles de cuya calidad y rendimiento pudiera desconfiarse. En el caso del 1byOne se despejarían las dos dudas: es un dispositivo fiable, con buenos materiales, de aspecto más que agradable (aunque esto siempre va en gustos) y a un precio similar al de otras soluciones en las que la calidad deja mucho que desear.

Por buscarle dos pegas: hay que acostumbrarse al teclado “ergonómico” y no todos los usuarios lo encontrarán cómodo. Aunque viene con su garantía en caso de avería no deberíamos confiar mucho en tener una pronta respuesta y/o reparación, pero por suerte o por desgracia, en dispositivos de un precio como este puede ser más interesante depositarlo en el contenedor de reciclaje electrónico y localizar en el mercado un nuevo árbol donde ahorcarnos… o incluso el mismo si la experiencia resultó satisfactoria. Y en este caso, por el momento, lo es.

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